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18/10/2013 - 09:25 General

El servicio de Ginecología del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe atendió en 2012 en consultas externas a 12.967 mujeres, de las cuales un 36% se encontraban en edad de tener la menopausia o en torno a esta situación. La menopausia es un ciclo natural de la vida de la mujer acompañado de cambios hormonales. En algunos casos estos cambios pueden producir ciertas molestias.
 


Aquellas mujeres que padezcan síntomas intensos y muy molestos pueden acudir para consultar a su médico de Atención Primaria. Sólo en casos especiales, en que así lo determine el facultativo, la mujer es derivada al especialista de referencia para su valoración.

Entre los casos de mujeres que han necesitado derivación al especialista se encuentra el fallo ovárico prematuro, conocido como menopausia precoz que si bien tiene una baja incidencia en la población femenina (en torno a 1 de cada 100 mujeres), precisa de Atención Especializada para proporcionar a la paciente consejo terapéutico en función de sus expectativas reproductivas y para prevenir efectos a largo plazo provocados por este trastorno hormonal. Se entiende por menopausia precoz aquella que se presenta en mujeres por debajo de los 40 años.

Con respecto a las razones por las que se produce la desaparición prematura de la menstruación, hecho que se considera patológico,  “sólo el 10% de los casos son de origen familiar. El fallo ovárico prematuro tiene una gran cantidad de posibles causas y sólo unas pocas son genéticas. La mayoría de las causas conocidas son secundarias, debido a tratamientos médicos o quirúrgicos previos pero en muchos casos se desconoce la causa”, explica José María Rodríguez, jefe de servicio de Ginecología del centro.

En la mayoría de las mujeres el agotamiento folicular (escasez de óvulos) que se produce en la menopausia, suele afectar en primer lugar al ciclo menstrual y sólo tiempo más tarde, asociarse a otros síntomas relacionados con el déficit hormonal: trastornos de la esfera psicológica (irritabilidad, nerviosismo, ansiedad, tendencia depresiva, inapetencia sexual o insomnio), trastornos vasomotores (los conocidos sofocos y las crisis de sudoración profusa), los síntomas tróficos (sequedad vaginal, sensación de quemazón vaginal o prurito genital) y, más tardíamente, dolores músculo-esqueléticos (lumbalgias, síntomas neurológicos por compresión radicular, etc.).

Es en este momento vital cuando la mayoría de las mujeres abandonan el periodo fértil, sin embargo, se registra hasta un 5 a 10% de embarazos espontáneos en estas mujeres. “Esta es la razón por la que no puede descartarse un embarazo aún en estas circunstancias de ausencia de menstruaciones”, asegura Rodríguez.

En el caso de mujeres que aún no hayan satisfecho completamente su deseo reproductivo y vayan a ser sometidas a tratamientos quirúrgicos agresivos sobre sus ovarios, o vayan a someterse a tratamientos quimio o radioterápicos, hoy en día pueden considerar los tratamientos de preservación de la fertilidad mediante la congelación de ovocitos.

Por último, Rodríguez asegura “actualmente la mayoría de los síntomas y molestias que pudieran derivarse de la menopausia se controlan perfectamente siguiendo las recomendaciones sobre hábitos saludables que solemos ofrecer en consulta, tanto los médicos de familia como los especialistas, y sólo en aquellos casos en los que sea preciso, existen terapias de control hormonal que minimizan dichos efectos y mejoran la calidad de vida de la paciente”.